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CRÓNICAS PRETÉRITAS
Por Donacio Cejas Padrón
VENEZUELA EN EL RECUERDO, EN
EL CORAZÓN
Los últimos acontecimientos sucedidos en Venezuela
parecen extraídos de una novela de ficción, y en el lenguaje criollo se podría decir, “ Ya se formó el bochinche“ que es como decir en lenguaje de campesino canario “ Ya el conejo me riscó la perra”
Ahora si que es difícil ni siquiera intentar hacer un diagnóstico ni emitir una opinión sobre el futuro que le aguarda a los venezolanos, pues son tantos los intereses cruzados que intervienen en en el complejo escenario que se ha presentado en Venezuela, y será propio recordar aquella tan bonita expresión de nuestro recordado D. Desiderio Padrón, cuando se le presentaba una situación que él consideraba muy complicada y que no podía resolver, decía: “yo me encapoto”. Eso es lo que nos tocará a nosotros humildes y pasivos espectadores, pues al menos yo, no me atrevo a pronosticar la salida de tan complicada situación. Esperemos con paciencia los acontecimientos. Es lo que nos queda.
La hazaña casi imposible de haber sacado a Nicolás Maduro de su dormitorio, será tomada muy en cuenta por los historiadores especialistas en rescates y situaciones de guerra, y sin duda el uso de la inteligencia militar se considerará como ejemplar y casi perfecta, bien es sabido que nunca se sabrá quienes fueron los colaboradores desde dentro del ejercito venezolano , porque haberlos los hubo.
Después de haber sucedido lo que parecía imposible, desde distintos lugares y países se dice que lo sucedido viola el derecho internacional, figuras importantes condenan esta acción única y singular, y parece como si quisieran compadecerse del futuro que le aguarda al tirano Maduro, como si él, durante su trayectoria ejerciendo el mando, hubiese tenido alguna vez clemencia con sus adversarios, a los que torturó, asesinó, y mandó al destierro a muy buena parte de los venezolanos, me pregunto yo, dónde estaban esos pregoneros de los derechos humanos, cuando Maduro se robó las elecciones, cuando encarceló a sus adversarios, cuando tanto él como Hugo Chavez le robaron a miles y miles de ciudadanos su empresas, sus haciendas, sus negocios,
cuando contemplaban hasta con complacencia la invasión de viviendas de humildes ciudadanos, y entonces no alzaron sus voces ni hablaron de derechos humanos, y tampoco se comportaron como era de esperar, rompiendo relaciones políticas, comerciales y sociales, con el usurpador y sus secuaces, mientras algunos políticos españoles de todos conocidos se lo pasaban viajando en aviones oficiales venezolanos, fotografiándose con los jerarcas, y disfrutando del lujo que imperaba en Miraflores.
Así sucedió en Cuba cuando buena parte de la sociedad cubana apoyó y consintió las expropiaciones de empresas y fincas, cuando asistían gozosos a las plazas públicas donde se fusilaba a humildes padres de familia que en muchos casos no tenían otra culpa que haber pertenecido al ejercito oficial del país, son esos que entonces gritaban paredón, paredón, los que ahora lloran desde el destierro el triste destino que les aguardaba a ellos y sus hijos, e imploran que alguien invada Cuba y los lleve de nuevo a su patria, la que ellos mismos hundieron en la miseria.
A los miles de chavistas y maduristas, sin duda les aguarda un destino parecido, haciendo mío aquel dicho tan nuestro “ No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”
Todos tenemos derecho a soñar con que un día Venezuela vuelva a ser la tierra prometida, la patria generosa para miles y miles de ciudadanos del mundo que encontramos en su suelo el bienestar, y será entonces cuando los venezolanos hayan aprendido la lección, y no vuelvan nunca más a adormilarse por cantos de sirenas. Así se escribe la historia, aunque los tambores de guerra que están sonando en muchos lugares del planeta hacen pensar que los pueblos no aprenden las lecciones que la historia ofrece, cuando en 1,945 terminó la segunda guerra mundial, donde murieron tantos y tantos millones de seres humano y se destruyeron tantas ciudades y pueblos, se pensó en La Conferencia de Yalta, que más nunca habría guerras, y que la concordia habría de reinar entre las naciones y los pueblos del mundo, pero no sucedió así, y hoy ya vemos el panorama tan desolador de guerras y desastres en muchos escenarios de varios continentes.
Esperemos que las cosas cambien para mejor.





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