EL MAESTRO DON FRANCISCO ARDÉVOL
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CRÓNICAS PRETÉRITAS
Por Donacio Cejas Padrón
EL MAESTRO D. FRANCISCO ARDÉVOL, SU PASO POR FRONTERA,
RECUERDOS, VIVENCIAS
Corría el año 1,953, en el mes de Agosto, nuestro pueblo se preparaba para recibir al nuevo maestro , el Sr. Cura nos convocó a un grupo de niños para que ayudáramos a llevar el equipaje hasta la pensión de El Hoyo, y junto al mismo Párroco, D. Juan Febles, dueño de la pensión, y un grupo de personas mayores, alumbrados con un humilde farol, esperamos el camión de D. Luis Barrera, que hacía de guagua los dias de correo, y que llegaba a La Plaza de La Iglesia bastante entrada la noche.
Muy pocos pasajeros venían, y entre ellos, un extraño personaje, con el pelo bastante largo y despeinado, que resultó ser el nuevo maestro, que fué recibido por El Párroco y las personas mayores que allí estaban.No causó buena impresión su figura, pero extrañó mucho a todos el voluminoso equipaje que traía, recuerdo catorce cajas, bastante pesadas, y que dijo eran libros y material escolar. Nos tocó a los niños cargar las cajas que llevamos hasta la fonda.
A la mañana siguiente, y como mi hermano y yo vivíamos junto a la casa de D. Juan Febles, nos levantamos temprano, impacientes por volver a ver al maestro, quien ya había madrugado y lo veíamos en el camino, mirando hacia Jinama y La Cumbre, después nos dijo que estaba tratando de averiguar por donde había entrado, pues no lograba vislumbrar carretera alguna. Fuimos con él hasta El Ayuntamiento, donde formalizó su toma de posesión, y lo acompañamos hasta Las Lapas donde estaba la humilde escuela del pueblo. Nunca supimos la impresión que el inmueble le produjo, pues nada nos dijo, solamente que si podíamos buscar otros niños, para traer las cajas
de material escolar, limpiar el salón, y ordenar todo para pronto empezar el curso escolar, así lo hicimos, y en muy pocos días ya estaba todo listo, y empezó el curso a primeros de septiembre con una matricula de algo mas de cuarenta niños.
En pocos días D. Francisco se cambió a vivir en Las Lapas, casa de Da Leocadia, muy cerquita de la escuela, comenzó a hacerse amigo de los vecinos, y comenzó una etapa en la historia de nuestro pueblo que marcaría su historia en sentido muy positivo. Es de resaltar que buena sintonía que Francisco siempre tuvo con el Párroco del momento D. José Segura, y con los demás maestros del Valle de El Golfo, lo que les llevó a fundar en el siguiente curso una academia para implantar por primera vez, los estudios de bachillerato en Frontera. De esa academia salieron un grupo de universitarios que hoy a todos nos honran, ejerciendo su labor profesional en distintos campos de la actividad humana.
D. Franciso se destacó por sus conocimientos de Matemáticas, Física, Química, Francés Naturales, Geografía, Dibujo Técnico y Artístico, etc. y sin duda fue el artífice del gran éxito de la academia.
Por aquellos años se construyó el nuevo Campanario de Frontera, y fue D. Francisco el
autor de su diseño artístico, asimismo dibujó el plano del nuevo pavimento de La Iglesia a a tres colores, blanco, negro y gris. Era el creador de los decorados del Portal de Belén en cada Navidad, participaba en obras de teatro que se representaban en los casino de la isla, y practicaba la pintura a acuarela, recuerdo un bellísimo cuadro de Los Roques de Salmor, que pintó desde La Montaña de Joapira.
Además D. Francisco tenía muy buenos conocimientos de Contabilidad, y nos daba clase gratuitamente en su casa por las noches a un grupo de niños, conocimientos esos que han sido fundamentales para nosotros a lo largo de nuestra vida dedicada a la actividad comercial.
Al poco tiempo D. Francisco conoció en Sabinosa a Da. Maria Luisa, una hermosa joven, hija del Maestro D. Rafael y allí se casaron a mediados de la década de los cincuenta, se fueron a vivir a Las Lapas y allí estuvieron unos años más, hasta que se trasladaron a Icod, donde ejerció también la enseñanza hasta su jubilación, y donde igualmente se destacó en sus labores pedagógicas.
Pasados muchos años, sus alumnos de Frontera, con el tutelaje del Ayuntamiento, lo invitamos a visitar nuestro pueblo, estuvo con nosotros un par de días, durante los cuales le tributamos un sentido homenaje de gratitud, y poco tiempo después logramos que una calle de Frontera lleve su nombre .
Podemos decir con todo regocijo, que D. Francisco Ardevol fué para nosotros y para nuestro pueblo
en aquellos lejanos y difíciles tiempos, una persona muy determinante en el desarrollo cultural, económico y social, que a él le debemos también los perfiles personales de honestidad y rectitud con
que sus alumnos hemos transitado por la vida, siguiendo siempre sus consejos y orientaciones.





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