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LAS DOS CARAS DE LA NAVIDAD

  • radiogaroecadenase
  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura

LAS DOS CARAS DE LA NAVIDAD por María Elena Moreno

Sí, me presenté ante la Navidad con el corazón abierto y las ilusiones de mejores propósitos. El Niño Dios me enternece, como todos los años que han pasado ante mis ojos. Luce bonita la Navidad, está bien iluminada mi isla, y ha sido mi municipio protagonista de las campanadas en televisión. Pero he mirado los ojos lánguidos de los que han trabajado duro y sin horario, manifestando que solo quieren estar cálidos en casa, bajo la manta del sofá. Contrasta el gasto de los oropeles, que obligan en Navidad para estrenar ropa de moda, con el hombre sin

ree

trabajo, que pide una invitación a una cerveza en la calle, sin expectativas de smoking, ni cena de fin de año.

Contrasta la actitud de las santas mujeres que se esmeran en la cocina para hacer feliz a su familia, con la muchacha de retirada al amanecer, derrotada con los zapatos en la mano y la mirada opaca por el cansancio y la desmotivación.

El aire húmedo de las vivificadoras lluvias y la paz del alma, chocan con la contaminación acústica de una pirotecnia que rompe la armonía y aterroriza a los animales, y que recuerda instintos de la agresividad y evoca los sonidos de unas guerras lejanas acaudilladas por la agresividad y la codicia en los lejanos confines de la discordia.

La gente no se preocupa en su totalidad, por el que está solo y abandonado, por el que se alejó dolido y criticado sin una verdadera reconciliación. Lo que convierte en falso el acercamiento a las celebraciones religiosas. No me da buen ánimo comprobar que las fiestas de Navidad se vuelven paganas por el individuo que en nada crée en el interior de su espesa y resentida forma de ser.

En fin, para los que viven bajo la manta, los minutos que sobran del trabajo cotidiano y para los que opinan diferente, mis mejores deseos de felicidad.



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