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EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD por María Elena Moreno

  • radiogaroecadenase
  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura

La esencia del sentido navideño se ve venir meses antes, cuando se empieza a vender la lotería de Navidad y la del Niño. Luego se respira en los efectos visuales de la iluminación localizada en los lugares y hogares cristianos. Se repite cada año en las miradas ilusionadas de los niños cuando escriben su carta a los Reyes Magos. Hay buzones en la calle repletos de éstas. En el supermercado el novio le dice a su novia: -¡No te olvides de la mayonesa para las gambas! Y la niña, con las manos puestas en el carrito de la compra le dice a su padre:- ¿Qué vamos a cenar papá?, a lo que el padre cariñosamente le responde: -Ya tenemos los aguacates hija y lo que compre mamá...

Todo tipo de viandas para el típico asadero navideño y toda clase de bebidas consumidas en familia. son parte de esa unión que todos anhelan para compartir.

Pero las almas sensibles se llenan de lágrimas, ante las noticias tristes de los que las tormentas y el hambre en lejanas tierras les empañan la navidad.

Las celebraciones religiosas son una llamada a la liturgia que rememora la historia de la cristiandad. Imprescindible el Portal, donde la humildad invita al amor y la sencillez.

El Espíritu de la Navidad se centra en el milagro divino de un Dios hecho hombre, para enseñarnos a suprimir la altivez y la indiferencia ante el prójimo.

La Navidad se vive en una simbiosis de rito y práctica de nuestro mejores impulsos hacia el amor y la gratitud. Pero como está dicho por Jesús en el Nuevo Testamento: "No dejes tu ofrenda al Señor sin haberte reconciliado antes con tu hermano"

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