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UNA FAMILIA DE MECÁNICOS, Y EL TAXI DE UCHO por...

  • radiogaroecadenase
  • 12 nov 2018
  • 7 Min. de lectura


CRÓNICAS PRETÉRITAS Por Donacio Cejas Padrón DESCENDIENTES DE D. ALFREDO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ UNA FAMILIA DE MECÁNICOS POR TRADICIÓN Era D. Alfredo González Gutiérrez un vecino de Tigaday, hijo de D. Antonio González Chávez, residente en Belgara Baja, por cierto, anotaré que D. Antonio fue concejal en la primera corporación del Ayuntamiento de La Frontera cuando se constituyó en 1.,912, y tuvo varios hijos, entre los que recuerdo a D. Dimas, Da. Bernarda, D. Juan, D. Mateo, Da Juana, Da María, D. Alfredo, y dos más que emigraron a la Argentina y nunca regresaron, murió D. Antonio en 1,950 creo recordar. Un poco después, en 1,953 falleció su hijo D. Alfredo, casado con Da. Carmen León, natural de San Andrés, los cuales tuvieron también bastantes hijos, recuerdo a D. Alfredo, D. Honorio, Da. Onelia, D. Juan, Da. Estela, D. Ciro, Da. Quica, D. Pedro y D. Cayo, algunos de los cuales todavía viven gracias a Dios. Se me ha ocurrido esta sencilla y curiosa crónica, porque hay un hecho muy relevante en esta familia de D. Alfredo, y es que casi todos sus hijos y nietos se han dedicado a la mecánica del automóvil, es decir todos ellos se han dedicado a labores de reparación de vehículos, salvo D. Juan y D. Pedro, los demás fueron pioneros en obtener el carnet para conducir, seguramente de los primeros en Frontera, y desde 1,948 año en que D. Honorio ya conducía el camión de sus tios, marca Conmer , matricula TF 6653, importado expresamente con una autorización especial para que subiera agua del pozo de Aguanueva a los pueblos altos de la isla, los demás siguieron su camino, recuerdo que D. Honorio adquirió muy poco tiempo después, su hermoso camión rojo marca Morris, y su hermano D. Alfredo se dedicó a taxista en El Pinar a donde pasó a residir por haberse casado allí con Da. Mirita. Fue D. Alfredo, por muchos años, el único taxista de El Pinar, con su hermoso vehículo con techo de tela marca Pakar, que era la delicia de los niños cuando lo veníamos bajar a Frontera, frecuentemente a traer jóvenes a los bailes, y otras a traer a los concejales de El Pinar, cuando venían a las sesiones de El Ayuntamiento de Frontera, entre los que recuerdo a D. Patricio Cabrera, a D. Juan Casañas y a D. Miguel, conocido, el de el correo. También en Cuba, se destacó Dimas González, dirigiendo los talleres mecánicos de la empresa “Cia. Agrícola Ignacio Padrón Hernández” por muchos años, hasta que, el nuevo régimen político, intervino las propiedades de esta familia, que hubieron de regresar a Canarias sin los recursos económicos de los que habían disfrutado por muchos años, herencia del fundador D. Ignacio y su hermano Antonio. Dimas, simpatizante entonces del nuevo sistema político permaneció en Cuba ejerciendo la docencia por muchos años, hasta que decepcionado y defraudado volvió a Canarias donde falleció hace unos años, volviendo a vivir en la casa de sus padres en Belgara Alta. Vino acompañado de su esposa Yolanda, natural de Cárdenas, una bonita ciudad de la provincia de Matanzas, que tuve el gusto de conocer en uno de mis viajes a Cuba, también ella falleció aquí, siempre añorando a su querida patria, y descansa en nuevo cementerio de Frontera, junto a su querido esposo Dimas. Pero seguramente, los que más se destacaron en esta profesión fueron D. Cayo, que desde muy jovencito ya montó su taller en Tigaday en la casa de su padre, para reparar casi sin medios materiales, con mas ingenio que elementos disponibles, a los pocos y viejos vehículos que había entonces en la isla, aunque años después, se especializó en la profesión y reparaba los grandes y nuevos vehículos que llegaron para transportar la tierra desde El Jorado a las fincas de plátanos en El Matorral, y también a los tractores y nuevas maquinarias que ya habían sido adquiridas por los agricultores, y lo mismo para los equipos de los pozos,, bombas y motores, para la extracción de agua, incluso creo que D. Cayo representó a las mejores marcas de camiones en la isla por muchos años. También lo recuerdo en 1,961 trabajando en Aguanueva para hacer el mantenimiento de los equipos del complejo industrial y también reparando vehículos de los vecinos, pues D. Cayo tenía unas cualidades técnicas y un ingenio que le servían para resolver todos los problemas que se le presentaran, sea cual fuera la marca del vehículo o maquinaria, él lo resolvía todo, hace poco me comentó su hijo que también estuvo un tiempo trabajando en La Palma, algo que yo desconocía. Su hermano D. Ciro se acreditó en Caracas en la avenida “El Cementerio” como gran mecánico, representando también a diversas marcas de vehículos en aquella ciudad, y era la cita obligada de los transportistas isleños para la reparación de sus equipos. Ahora, otra nueva generación de miembros de esta familia de los González, siguen la tradición de sus antepasados y son propietarios de acreditados talleres mecánicos en la isla, como Nanín en Valverde, Ángel Benito en Artero, y Dionisio y Pedrito en Frontera, éstos representantes de la marca Toyota en la isla. Acompaño esta crónica con una foto de D. Cayo, su hijo Ángel Benito, y su nieto, los tres mecánicos en activo, que siguen resolviendo todos los problemas que se les presentan, que Dios les dé salud a todos para que sigan ejerciendo por muchos años más esa bonita profesión, y acompaño también unas fotos de antiguos vehículos que Ángel Benito guarda en su taller con propósito de restaurar alguno de ellos, como el camión Ford Thames matricula TF 10323 que vino a Los Llanillos en 1,956 adquirido por D. Cirilo Morales y que por muchos años, y después de haber cambiado varias veces de dueño, terminó en el taller de Ángel Benito, y también otro camión, creo que Barreiros, ese ya restaurado, que también fue muy conocido en nuestra isla en décadas pasadas. Yo he lamentado siempre haber traspasado mi querido Seat 124 matricula TF 0593B adquirido por mi esposa en 1,972 cuando aún residíamos en Venezuela, que fue la primera y más sublime ilusión por tener coche en nuestra isla, lo conservé y usé durante 26 años, y ahora sus fotos adornan mi oficina de trabajo como si de un valioso trofeo se tratara. CRÓNICAS PRÉTERITAS DE FRONTERA Por Donacio Cejas Padrón EL TAXI DE UCHO BENÍTEZ SUPERA LOS TRES MILLONES DE KILÓMETROS Todos los vecinos de Frontera estamos muy acostumbrados desde hace treinta y seis años, a ver transitar por nuestras carreteras herreñas al buen amigo Ucho BenÍtez con su taxi Mercedes, matricula TF 4,210 U. Su estampa cotidiana, forma ya parte de la historia de nuestra isla, y seguramente será “Ucho el taxista” el que más tiempo ha permanecido activo en El Hierro, o uno de los que más, pues recuerdo a D. Pedro Ávila y a otros conocidos, como por ejemplo D. Alfredo González, que también estuvieron muchos años dedicados a esta profesión. Fue Ucho en sus primeros años, jugador de fútbol, creo recordar, que militaba en El Candelaria, junto a mi hermano Fisco, mi primo José Miguel y otros niños de la época, me parece que su puesto en el equipo era de portero, eran los años 1.954- 55 cuando el recordado párroco D. José Segura, formó los tres equipos, Candelaria, San Lorenzo y San Fernando, yo jugaba en el San Lorenzo cuyo capitán era mi primo Agustín, y además de nuestras competiciones pueblerinas, también subíamos a Valverde en el camión de D. Luis Barrera o de tío Mauro a competir con los de Valverde; el Estrella, Armiche, y Valverde, son retazos de nuestra adolescencia que ya van quedando en la distancia, y todos los niños de aquella época ya pasamos de los setenta y algunos Dios se los ha llevado. Emigró Ucho a Venezuela, creo que con sus padres y hermanos, su padre D. Florencio era un afamado cazador y arriero, lo recuerdo paseándose en un hermoso caballo colorado de su propiedad, y lo recuerdo también contar sus hazañas de cacería de conejos, algo muy habitual entre los cazadores, según todos ellos, sus perros eran los mejores del pueblo, pero es que todos decían lo mismo, falta saber realmente cuales eran los mejores perros, sí recuerdo como destacados el perro de Andrecillo llamado Tarzán y una de mi padre Mariano llamada Saria, del perro de Andrés se contaba que habiendo capturado un conejo y cuando lo traía en el hocico para entregarlo a su dueño, le salió otro conejo, y soltó el que traía para capturar el otro, no sé si serían voladas de cazadores, tan frecuentes entre ellos. Yo considero que Ucho y sus padres y hermanos, emigraron a Venezuela a finales de los años cincuenta, no lo recuerdo exactamente, pero si debió ocurrir por esa época, y permaneció en Venezuela muchos años, nunca lo pude ver allí, pues yo me residencié en zona muy alejada en el Sur del país, pero a mi regreso o poco después, me encontré a Ucho con un hermoso negocio de restaurant en Tigaday, llamado El Guarapo, regentado por su esposa tristemente fallecida muy joven, y Lucho de taxista en su entonces nuevo coche Mercedes. Pero además de hablar un poco del querido amigo de la infancia, me motivó especialmente para hacer esta sencilla crónica, cuando me dijo ayer, que su coche ha superado los tres millones de kilómetros, recorridos íntegramente en nuestras carreteras herreñas, y que la casa Mercedes le ha prometido un reconocimiento por la dilatada vida útil de su coche tan conocido por todos nosotros, y seguramente tan querido por Lucho. No soy entendido en estos asuntos, pero supongo que una cantidad tan abultada de kilómetros recorridos no será muy fácil de lograr, ojalá que la salud siga acompañando a Lucho por muchos años más, y que su coche Mercedes siga transitando con fina estampa nuestras carreteras. Dios lo quiera.

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