HA CERRADO SUS PUERTAS
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CRÓNICAS PRETÉRITAS
Por Donacio Cejas Padrón
HA CERRADO SUS PUERTAS EL BAR
RESTAURANTE JOAPIRA EN LA PLAZA DE
CANDELARIA
Después de muchos años de actividad, ha cerrado sus puertas el Restaurante Joapira en la Plaza de Candelaria, frente a la Iglesia, fue abierto por mi primo Pancho hace ya decenas de años, y se le conocía entonces como El Bar de Pancho, y lo trabajaron él y su esposa Nieves, ahora al cesar en su actividad se cierra una etapa de la historia de nuestro pueblo, así es la vida.
El citado establecimiento funcionaba en la parte baja derecha de la gran casa de D. Gregorio Barrera, abuelo de Nieves, uno de los edificios más emblemáticos del entorno, y además funcionó allí durante muchos años El Ayuntamiento de Frontera desde su creación en el año 1,912 hasta que fue adquirida la casa de D. Marino de La Barrera en El Hoyo y se trasladó a su nueva sede hasta el año 1,960 en que de nuevo el Ayuntamiento se trasladó a la casa situada frente a La Policía, y que había sido construida en 1,954 por El Estado con fines sanitarios.
En las antiguas fotos de La Plaza de Candelaria, ya aparece esa bonita edificación de la casa de D. Gregorio, constaba de dos locales comerciales en su planta baja, y dos viviendas en la parte alta, parece que desde mucho tiempo atrás, en la parte baja izquierda hubo comercio, pero de eso yo no recuerdo,
lo primero que yo conocí es que funcionaba como talleres mecánicos de la empresa de D. Julián Valentín, que era el contratista de varias carreteras en nuestro valle, allí se reparaban los vehículos entre los que recuerdo al viejo GMC, El CHEROLET, EL MORRIS, EL WYLI, Y EL DODGE, trabajaban allí varios mecánicos, como D. Santiago, Choferes como Ángel Valentín, Rosendo Barroso, y otros, entre los que también recuerdo Pedro Machín de San Andrés.
En los años cincuenta regresó de Venezuela el vecino Domingo Morales, natural de La Gomera y que se había casado aquí con Clorinda Castañeda, y abrió tienda de víveres con pequeño bar anexo, que por un tiempo fue

dirigida por su hija Carmen Dolores, pues sus padres emigraron por unos años a Venezuela. En la parte baja derecha vivió y tuvo su despacho parroquial el sacerdote D. Antonio mientras se terminaba la casa parroquial, que ya fue ocupada por el nuevo párroco D. Fidel Henrique Gonzalez, esta parte fue después depósito de mercancías de D. Luis Barrera Lima, transportista muy conocido por generaciones de vecinos, con sus camiones Commer TF 6653, y su Austin TF 9,370, el cual llegó a El Hierro el 9 de Agosto de 1,955. Posteriormente toda la parte baja de la casa fue ocupada como Bar Restaurante por Pancho y Nieves, y al extremo Oeste del edificio recuerdo un horno circular que seguramente había sido usado anteriormente para la fabricación de pan, y un pequeños local comercial usado como pequeño taller, donde recuerdo trabajaba Jose Díaz Hernández, conocido después como Pepe el de Nereida o Pepe El Cartero, el cual llegó a nuestro pueblo el 26 de Mayo de 1,955, y que se quedó en nuestro pueblo hasta la fecha.
En la parte alta se habilitaron dos viviendas, recuerdo que fueron ocupadas por varios vecinos, Da. Estrella y sus hijas, Guillermo Febles y su esposa Petra Casañas, que tenía barbería en el patio, Pancho y Nieves vivieron allí cuando se casaron antes de marchar para Cuba, y en la parte izquierda recuerdo que por un tiempo la ocuparon D. Jose Esteve y su esposa Gracita, luego yo emigré y ya no tengo más datos de los ocupantes posteriores.
Me cuenta mi amigo Marcos Barrera, nieto de D. Gregorio, que éste al regresar de Cuba con medios económicos de bastante importancia, fabricó esa casa, y que en efecto el horno a que he hecho referencia fué también construido por su abuelo y lo tuvo en funcionamiento produciendo pan, y demás compró la casa de Belgara conocida como Casa de Herminio, en la actualidad ocupada por sus descendientes, lo mismo que una importante finca en los altos de Artero, la cual fue atravesada por la carretera de Artero a El Parque, y que en la actualidad se conoce como La Curva de Herminio.
Me atrevo opinar, y tengo la esperanza de que ese inmueble tan emblemático sea conservado en sus elementos principales, pues ocupa un lugar privilegiado y estratégico, y merece ser conocido por las nuevas generaciones, pues de alguna forma es testigo de la historia de esa parte de nuestro querido pueblo de Frontera.
Que bonito es vivir en Frontera.




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