EL MES DE LAS CASTAÑAS
CRÓNICAS PRETÉRITAS


Por Donacio Cejas Padrón
EL MES DE NOVIEMBRE, MES DE TODOS LOS SANTOS, DEL VINO NUEVO, DE LAS CASTAÑAS Y LAS NUECES, DE LAS MUERTES DE COCHINO, EL MES QUE NO HABÍA BAILES EN LOS CASINOS, MES DE LAS PAPAS DE NISDAFE, EL MES DE LAS MANZANAS EN SAN ANDRÉS, Y DE TANTAS COSAS MÁS.
ESTE ES EL MES DE NOVIEMBRE
ESTE ES EL DICHOSO MES
QUE EMPIEZA CON TODOS LOS SANTOS
Y TERMINA CON SAN ANDRÉS
Se nos está acercando el mes de Noviembre, y con él llega también el invierno y los días fríos especialmente en los pueblos altos de nuestra isla, antaño había que sacar del baúl la manta azul traída de Venezuela, tan útil para los desplazamientos al campo, para atender los animales y los cultivos de la época, sobre todo cuando a diario había que ir dos veces a Nisdafe todos los días para ordeñar las vacas, que ya estaban en la máxima producción de leche. También era época de cavar las famosas Papas de Hoyo que se habían plantado en Julio en días de gran calor, y que por los misterios de la naturaleza se recogían en Noviembre y daban su regular cosecha, muchos de los años con lo mínimo de lluvias, lo curioso de este fenómeno es de quien pudo ser la idea de este cultivo en meses tan complicados, seguramente experiencias traídas por los antiguos pobladores de nuestra isla.
La Iglesia imponía sus leyes y tanto en El Mes de Los Santos en Noviembre como en La Cuaresma a La Semana Santa no se podía celebrar bailes en los casinos, y la gente lo aceptaba resignada, pero los jóvenes sí mostraban su disgusto.
Era tiempo para probar los vinos nuevos, arrancando con las tafeñas en todas las casas, y que se celebra ahora en La Cooperativa de Frontera con trascendencia insular.
Las castañas y las nueces ya eran recolectadas por los vecinos, estos cultivos no eran muy abundantes, pero sí de gran importancia para la vida de entonces, su producción mayoritaria era en las partes altas de El Golfo y en la zona de San Andrés e Isora y los pueblos altos, creo que el uso prioritario de estos cultivos, era para ser usados en la elaboración de las morcillas que se hacían en todas las casas con motivo de las muertes de cochino, y también se usaban para el trueque, recuerdo que mis abuelos Donacio y Catalina que vivían en Los Corchos y eran buenos cosecheros de ambas, castañas y nueces, viajaban a otros pueblos de la isla para cambiarlas por higos en El Pinar, cereales y papas en El Norte, pescado salado y sal en Sabinosa, muchas veces mi hermano o yo mismo los acompañábamos con su burrito cargado, para hacer los cambios, algunas veces lloviendo y con gran frío, pero era lo propio, también los recuerdo bajo los gigantescos nueceros y castañeros, apenas con un precario saquito en sus encorvadas espaldas, recogiendo del suelo las castañas y las nueces que con la lluvia caían en abundancia, a pesar de que yo era muy niño, ya observaba con gran dolor el sacrificio de mis queridos abuelos, que incluso con su salud muy mermada no descansaban hasta completar la carga del burrito, y en un recorrido de más de una hora llegaban a su casa de Los Corchos, todos enchumbados por la lluvia y ponían sus ropitas cerca del fuego de leña de la cocinita para secarlas, y así, día tras día, las generaciones del presente tan dadas a la comodidad, tienen en aquellos héroes humildes y valerosos que no dudaban en hacer los más grandes sacrificios, para lograr el mínimo sustento para sus niños y su familia, conviene de vez en cuando hacer estas exposiciones para que sus vidas no pasen al ostracismo.
El tiempo en nuestro valle ya está cambiando, los días son más cortos y grises, pronto empezaran las lluvias y los campos de teñirán de verde, y saldrá lo barasa para los potajes típicos de la dieta herreña.
Tras estas fechas otoñales, llegará de nuevo La Navidad, La Nochebuena en La Iglesia, los villancicos y el ambiente festivo que siempre reina en nuestro valle, muy especialmente en estas épocas, nos prepararemos si Dios lo permite a celebrarlas en familia. Que bonito es vivir en Frontera




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