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EL FUTURO QUE LE AGUARDA

radiogaroecadenase
hace 3 horas
4 min de lectura

               CRÓNICAS PRETÉRITAS

                Por Donacio Cejas Padrón

          VENEZUELA EN EL RECUERDO, EN

                      EL CORAZÓN


Difícil me resulta al escribir una nueva crónica sobre Venezuela, acertar en el diagnóstico de lo que está sucediendo en estos tiempos, pues percibo una complejidad y una concurrencia de intereses políticos y económicos que  no me permite a mi humilde pluma  poder dar una opinión medianamente entendible del futuro que le aguarda a la atormentada patria de Bolívar.


Como punto de partida para poder emitir un juicio, hay que considerar que el petróleo y la riqueza mineral del país están marcando  los pasos de los distintos actores que están interviniendo en el difícil proceso de recomposición de la patria, y ya no sabe el observador pasivo, si lo que se está procurando es la mejora de la vida de los venezolanos, o el asegurarse  la mayor cuota de explotación petrolera, tengo mis serias dudas al respecto y no me siento capaz de saber precisar dónde está esa línea divisoria que ha de influir considerablemente en  el desarrollo de los tiempos que han de venir.


A simple vista puede uno apreciar, que cuando una sociedad se descentra, rompe sus estructuras sociales,  políticas y económicas, cuesta mucho volver a   encajar debidamente los engranajes necesarios para que la sociedad se enrumbe de nuevo en paz y concordia y retome su vida con normalidad.


Yo llegué a Venezuela hace  sesenta años  como un emigrante más que buscaba como tantos otros miles  el  camino para mi  promoción personal social y económica,  y desde que llegué allí aprecié un país en desarrollo, con sus estructuras políticas y sociales  bien definidas, que permitían la alternancia en el poder como cosa normal, y que invitaba a los recién llegados a integrarse en el entramado laboral y social sin freno ni limitación alguna, pues lo  que se necesitaba entonces era masa trabajadora, de buenos hábitos y costumbres, que quisieran sumarse al desarrollo del país. Al poco tiempo el estado venezolano me facilitó el acceso a una vivienda modesta pero digna y así comenzó mi   camino laboral y social, prácticamente con los mismos derechos que sus nacionales, y que se prolongó felizmente por casi treinta años, sin sobresaltos políticos ni contratiempo alguno, a tal extremo que gustosamente adopté la nacionalidad venezolana  y hasta llegué a pensar en  dejar apartada la ilusión del regreso a la patria de origen, pues en pocos años, el país me brindó todo lo necesario para  vivir con modestia pero con tranquilidad, y además se  consideraba que Venezuela tenía un futuro prometedor en el concierto de las naciones  del universo, pues sus estructuras políticas aparentaban  una solidez y una forma de vida agradable y generosa.


Pero por los años ochenta ya empezó la influencia de Cuba a alterar la concordia entre los mismos venezolanos, los radicalismos doctrinarios fueron haciéndose cada día más  presentes en la sociedad venezolana, y como  con frecuencia suele suceder, surgieron los caudillos  iluminados que aprovechando el descontento de la sociedad venezolana innegable,  comenzaron a minar las instituciones tradicionales del estado  y  a propiciar su  agrietamiento, ofreciendo y prometiendo soluciones para todo, con otra filosofía politica, economica y social, que terminó  rompiendo los esquemas tradicionales de convivencia entre los venezolanos y sustituyéndolo por otro nuevo   destructor  y demoledor, donde el ruido de los fusiles y las pistolas se ofrecía como  alternativa impuesta a la fuerza, rompiendo los esquemas de la propiedad  privada, donde la administración civil del estado se sustituyó por la presencia abrumadora de militares, dando la impresión de que todo el pais era un cuartel, con detenciones y privaciones de libertad a capricho  del funcionario, sin normas ni procedimientos  legales, y eso ha derivado a que millones de venezolanos y venezolanas, hayan  tenido que emprender el doloroso camino de la emigración, repartiéndose por varios paises del mundo, y ese  sendero no tiene regreso en su mayoría, por lo tanto Venezuela ha perdido una muy buena  riqueza, ha perdido a sus hijos, ahora dispersos y aportando sus conocimientos y sus esfuerzos laborales  a otras sociedades de acogida. Ello fue la causa de que en mi familia tomáramos la decisión de regresar a  la patria de origen, y así lo hicieron muchos miles de inmigrantes que como yo habíamos puesto nuestras ilusiones de vida definitiva en aquel país.


En la madrugada de ayer oí con mucha atención  la intervención de la actual presidenta encargada de Venezuela  en La Asamblea de La ONU, prometiendo  ejecutar los cambios necesarios para que Venezuela vuelva a situarse entre los países libres y democráticos del concierto mundial, Dios quiera que así sea.


Suele decirse con frecuencia que las revoluciones y transformaciones se tragan a sus héroes, y pareciera que en Venezuela está pasando algo así, pues María Corina Machado  no está participando, aparentemente, en las negociaciones entre el gobierno y la oposición,

los acontecimientos por venir nos lo confirmarán o no, ella pareciera que piensa regresar pronto a Venezuela, y no apartarse  de la escena política. Ya se verá.


Indudablemente que el petróleo venezolano es un bien muy apetecido por los países del mundo desarrollado y nos cabe la duda de si en esta oportunidad  no se estará buscando otra vez  como sucedió en tiempos pasados,   lograr desde afuera el control de la riqueza petrolera venezolana.  Todo es posible.


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