top of page

CRÓNICAS por Donacio Cejas Padrón.- LA IGLESIA...

radiogaroecadenase
26 abr 2018
3 min de lectura

CRÓNICAS PRETÉRITAS  DE  LA FRONTERA Por Donacio Cejas Padrón LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA DE FRONTERA CUMPLE DOSCIENTOS AÑOS En este año que estamos viviendo, se cumplen dos siglos de la inauguración del Templo Parroquial de  nuestro  valle de El Golfo,  que bajo la advocación de La Virgen  de Candelaria   es conocido  de esa manera,  si bien San Lorenzo  figura también  como copatrono del mismo. Me ha llamado nuestro dinámico y estimado amigo Amós Luzardo, Presidente del Centro de Iniciativas y Turismo de Frontera, para anunciarme que dentro de la semana cultural que anualmente organiza en el mes de Agosto el organismo que preside, quiere organizar un encuentro con  algunos vecinos y autoridades municipales, con miras a rescatar anécdotas y noticias relacionadas con la historia del templo a lo largo de sus dos siglos de existencia, y ha tenido a bien invitarme a formar parte de ese grupo para  humildemente aportar algunos datos  de mi modesto archivo y explicar a mi juicio la importancia  que siempre ha tenido para los vecinos de El Golfo  la existencia de un edificio tan bonito y emblemático  en  el Valle, y como nuestra vida ha estado condicionada  en todas las épocas, desde la niñez hasta ahora,  formando parte importantísima de todos los mejores recuerdos familiares, sociales y religiosos que hemos tenido la suerte de vivir en nuestro pueblo de Frontera. Allí hemos sido bautizados, confirmados,  allí hemos visto contraer matrimonio a muchas   parejas de jóvenes,   recuerdo por ejemplo cuando  no había vehículos en el pueblo y las comitivas  de vecinos en las bodas, venían caminando desde los distintos pagos del pueblo  hasta La Iglesia, si mal no recuerdo, la última boda en que  los invitados vinieron caminando fue en 1,953 o principios de 1,954, para el matrimonio  de Amós Barrera y su esposa Nieves, ambos tristemente  fallecidos ya, y la primera en que  los invitados vinieron   en coches y camiones  fue en 1,954,  para el matrimonio de Juan Melchor y  mi  prima Carmen León, el primero también  fallecido hace años después de una intensa labor educativa en su condición de  Maestro Nacional,  seguramente  el segundo de los vecinos de Frontera que pudo estudiar esa carrera, el primero lo había sido D. Virgilio Casañas, hijo de D. Amadeo Casañas, propietario de Casa Blanca en Los Corchos,  el cual  falleció trágicamente en un accidente en El Risco de Jinama en 1,936,  antes incluso – me parece,  de que su hijo Virgilio  terminara la carrera-   Murió D. Amadeo en  Las Vueltas del Miradero, al despeñarse su caballo fuera del camino, y  recordar también que para ese tiempo ejercía funciones de Alcalde del Municipio, por renuncia de su titular D. Onofre Sánchez. Creo que le sucedió  en el cargo el recordado luchador D. Ramón Méndez,  seguramente el alcalde de mayor edad que hemos  tenido en Frontera, pues accedió al cargo cuando ya contaba con más de setenta años. La Iglesia de Candelaria,  situada junto a La Montaña de Joapira, y al emblemático Campanario,  fue motivo de polémica vecinal, cuando se pensaba en construirla,  pues unos vecinos querían construirla en Las Lapas, y otros en su actual ubicación, junto al camino de Jinama, incluso en Las Lapas, en el lugar donde algunos querían  construirla, se empezó a hacer   un aljibe, el cual no llegó  a tener techo, pero  que todos hemos conocido   de toda la vida, como un vestigio de aquella polémica,  que por fin  decidió por mayoría situarla  en La Montaña,   a la vera de la  más importante vía de comunicación entre los pueblos de El Golfo y los  de la parte alta de  la isla. Como dato anecdótico y de recuerdo  muy curioso, contar que desde 1,929 hasta1,962, un vecino regresado de su emigración a Nueva York,  D. Onofre Sánchez,  al que ya hemos nombrado en esta crónica por haber sido Alcalde de Frontera unos años, hasta su renuncia voluntaria,  diariamente se sentaba en la esquina Este de la  acera de La Iglesia, exquisitamente vestido, y cubierto su traje con un  guardapolvo de color amarillo, desde la mañana hasta la tardecita, viendo pasar  a los  vecinos  que subían y bajaban  del Risco de Jinama, y participando en animadas tertulias pueblerinas. Su dedicación principal era la de hacer de prestamista a quienes necesitaban algún dinero para emigrar o para comprar alguna finca, todavía recuerdo su estampa impecable  sentado en su silla negra, todos los días del año. Esperemos que esa jornada que se va a celebrar en el verano con motivo  de conmemorar los doscientos años de nuestro Templo Parroquial, sea del interés de los vecinos de Frontera. Que así sea.

 
 
 

Comentarios


bottom of page