CARLOS GAVILÁN BATISTA.- NUESTRA DOCTRINA CATÓLICA
- radiogaroecadenase
- 25 nov 2016
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NUESTRA DOCTRINA CATÓLICA Me preguntaba en qué medida tenemos presente la Doctrina en nuestras vidas, como miembros de la Iglesia, sabemos que la Doctrina Social de la Iglesia Católica es un conjunto de normas y principios referentes a la realidad social, política y económica de la humanidad, basada en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia católica. El compendio de Doctrina Social de la Iglesia y el Catecismo católico la definen como un cuerpo doctrinal renovado, que se va articulando a medida que la Iglesia en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo, y mediante la asistencia del Espíritu Santo, lee los hechos según se desenvuelven en el curso de la historia. “Eclesia Semper Renovanda”, sería algo así, como la Evangelización de la cultura-Cultura de la Evangelización, y la filosofía actual del hombre, con la Doctrina iluminando sus conceptos. Por tanto, es preciso aceptar las manifestaciones culturales en general, siempre dentro del marco conceptual de las culturas. Por ejemplo: En otros tiempos (me remito a los siglos XIII-XIV) la Iglesia veía normal el que hubiera esclavitud. Ella misma los tuvo, y no pasaba nada. Deberíamos estar más atentos con todas estas cosas que tienen que ver con la modernidad que padecemos, como puede ser la homosexualidad, en las que es fundamental su regulación o formalización legal, que a Dios gracias se viene haciendo por algunos gobiernos en los últimos años (EE.UU formalizó la legalización del matrimonio homosexual el 26 de junio/2015, teniendo una gran repercusión en todo el mundo y general buena aceptación por los ciudadanos, sobre todo aquellos cuya orientación sexual es la misma), y más recientemente el Papa Francisco a través de una carta apostólica, ha concedido a todos los sacerdotes la facultad de absolver “de ahora en adelante” a “quienes hayan procurado el pecado del aborto…Para ello, es esencial nuestra contribución como cristianos, y seguir documentándonos sobre todos aquellos temas que actualmente tienen consecuencias muy importantes y que, por su relevancia, forman parte de nuestra sociedad desde hace mucho tiempo y pertenecen a las vidas de millones de personas. Porque todo lo nuestro no siempre es lo mejor por el hecho de ser cristiano, a la vez que hemos de conseguir que forme parte de nuestra cultura de vida. La información y formación que la Doctrina nos puede dar, es imprescindible para que uno pueda ser un cristiano responsable. Por otro lado, creo que es muy importante lograr un equilibrio, de modo que, su influencia, no sobrepase ciertos límites que impidan desarrollar una vida personal y auténtica. El estudio de sus normas y valores son muy necesarios para saber orientar nuestras vidas con una estructura bien cimentada, pero cuando se lleva a un extremo se convierte en contravalores, nos ahoga e impide nuestra realización personal, convirtiéndonos en fundamentalistas o esclavos de la norma. Y viene a nuestra memoria la Carta a los Gálatas de San Pablo, como vindicación del Evangelio, cuando dice: “comenzamos en el Espíritu, y habéis terminado en la Ley” (en referencia a la Torá judía). Es como estancarnos, es matar la Palabra y quedarnos con el dogmatismo. Un cristiano con cierto escepticismo como yo puede decir: -Tengo la impresión de que estamos metidos en un mundo de repeticiones, y que con frecuencia se está utilizando mal la “Palabra” con el más de lo mismo…me pregunto: ¿qué pasa con nuestras vidas?, ¿en qué somos diferentes?!mucha paja me parece! Debe haber un modo distinto de pensar y ver el mundo para los cristianos, cada día hay más enemigos de la religión, y los ha habido dentro del clero y fuera de él, que han cometido actos tan perversos en nombre de Dios que es impresionante nuestra capacidad de resistencia. Es necesario un cambio. ¿Cómo han de ser los cristianos actualmente?, ¿qué entendemos los cristianos por hacer lo correcto? La generalidad es más amiga del escapismo, desviando la atención y mirando hacia otra parte. Me parece que, con lo que estamos viviendo, ser santos es una meta poco realista. De momento me basta con ser más responsable y ser mejor persona…Por otro lado, no podemos perder la sensación de que todo es posible. Un buen sacerdote nos puede dar por respuesta: -“Verán a Dios los limpios de corazón”. Es necesario saber cómo somos, para que sea posible ir quitando todo aquello que me impide ver la luz que tengo dentro. Quitar las capas que no dejan que esa luz se manifieste. Al servicio de Dios somos tantos, pero el error está en creer que vemos, y precisamente eso es lo que no nos deja ver. Todo está perfectamente hecho, cuanto más limpio esté nuestro interior más luz se transparenta. Estamos habituados a la doctrina, a las palabras, a los dogmas, a las creencias, y todo eso apunta a la Verdad, al Bien, a Dios que es más grande que cualquier doctrina, y por eso hace falta despertar!!, lo que debo hacer en mi caminar, es ir dando los pasos despertando esa luz, para que así mi vida se convierta en una acción de Gracia, Gratuidad. Uno sería aquél que deja pasar la luz, un “ser transparente”, y no un perfeccionista.




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